La consulta que nadie contestó a tiempo
Las tardes, los fines de semana y tus horas punta son justo cuando nadie puede coger el teléfono. El cliente no espera: escribe al siguiente de la lista.
Pagaste por esa consulta. La cerró otro.
Hecho a la medida de tu empresa, no una plantilla
Construimos sistemas de IA que atienden a tus clientes, persiguen a los que se quedaron callados y le dan a tu equipo respuestas inmediatas sobre cómo funciona la empresa. Sobre las herramientas que ya usas.
Para cualquier empresa que atienda clientes, haga seguimiento y repita el mismo trabajo cada semana
sábado
Hola, ¿tenéis hueco esta semana?
Y más o menos, ¿cuánto sería?
Hola Marta. Sí, tenemos.
La primera visita es de valoración, sin coste, y ahí te damos el precio exacto.
¿Jueves 11:30 o viernes 16:00?
El jueves me viene bien
Hecho, jueves a las 11:30. Te recuerdo el día antes.
Ejemplo recreado
No dependen del sector. Pasan en clínicas, en talleres, en despachos de abogados y en constructoras, y todas se reducen a lo mismo: trabajo que solo se hace cuando alguien tiene un rato libre.
Las tardes, los fines de semana y tus horas punta son justo cuando nadie puede coger el teléfono. El cliente no espera: escribe al siguiente de la lista.
Pagaste por esa consulta. La cerró otro.
Presupuestos que nunca tuvieron una segunda llamada. Clientes que dejaron de venir sin que nadie se diera cuenta. Todos están de acuerdo en que habría que llamarlos, y la semana se llena de urgencias.
Facturación que ya pagaste por conseguir, parada.
¿Cómo lo hacemos en este caso? ¿Dónde está ese documento? ¿Qué hicimos el año pasado con esto? Tu gente con más experiencia se pasa el día contestando cosas que ya están escritas en algún sitio.
Tus mejores personas haciendo tu trabajo más barato.
Nada de esto se arregla contratando más rápido ni apretando más. Se arregla con un sistema que lo haga siempre, sin que haya que recordárselo.
Cada uno resuelve una de las tres fugas. Funcionan por separado y funcionan mejor juntos. Empezamos por el que te haga falta.
La recepción que no cierra
Un asistente que atiende tus llamadas y mensajes a cualquier hora, responde con tus servicios, tus precios y tus condiciones, y agenda la cita o el trabajo directamente en tu calendario. Se presenta con el nombre de tu empresa y nunca finge ser lo que no es.
Sirve a cualquiera cuyos clientes llamen o escriban para reservar, preguntar un precio o ver disponibilidad.
El seguimiento que no se olvida
Trabaja tu base de clientes y tus presupuestos abiertos: quién no ha vuelto, quién no contestó, a quién le toca la siguiente visita. Escribe con un motivo que encaja con esa persona, por tandas controladas, y para en cuanto alguien dice que no.
Sirve a cualquiera con una base de clientes, un CRM o una pila de presupuestos que se quedaron en nada.
El asistente que conoce tu empresa
Un asistente privado con tus documentos dentro: procedimientos, tarifas, contratos, manuales, proyectos anteriores. Tu equipo pregunta en lenguaje normal y recibe la respuesta con el documento del que sale, para poder comprobarlo. Quien entra nuevo se pone al día sin ir un mes detrás de un compañero.
Sirve a cualquier equipo que conteste siempre las mismas preguntas internas, o que incorpore gente a menudo.
Si lo que necesitas no es ninguno de los tres, dilo en la llamada. Preferimos decirte que esto no es para ti que venderte un proyecto que no debería existir.
Empezamos en clínicas, donde contestar rápido y hacer seguimiento decide quién se lleva la cita. Resulta que los sistemas son los mismos en todo lo demás.
Si tus clientes preguntan, reservan y vuelven, los sistemas encajan. El detalle lo construimos alrededor de tu empresa.
Nadie de tu equipo tiene que cambiar su forma de trabajar. El sistema se conecta a tus herramientas, sigue tus reglas y te cuenta todo lo que hace.
Cuatro fronteras fijas. Fuera de ellas, no entramos.
Fíjate en la última línea. Cuando la respuesta no está en tus documentos, lo dice en lugar de inventársela. Esa es la diferencia entre un sistema en el que tu equipo confía y uno que dejan de usar en un mes.
No necesitas a nadie técnico de tu lado. Necesitamos unas horas tuyas al principio y una hora al mes después.
Nos cuentas dónde se acumula el trabajo. Te decimos cuál de los tres sistemas sale antes a cuenta, qué haría falta y cuánto costaría. Si no encaja nada, te lo decimos en esa llamada.
Dibujamos lo que pasa hoy, paso a paso, y te mandamos un plan por escrito: qué hace el sistema, qué no hará nunca, a qué herramientas se conecta, el precio y la fecha de arranque. No empieza nada hasta que lo apruebas.
Lo montamos sobre tus servicios, tus precios, tus documentos y tu calendario, y lo conectamos con tus herramientas. Lo ves funcionando antes de que hable con un solo cliente.
Las dos primeras semanas en marcha revisamos todas las conversaciones una a una. Después ajustamos, ampliamos y te pasamos los números cada mes. No te dejamos el sistema montado y desaparecemos.
Los plazos empiezan cuando tenemos acceso a tus herramientas y los documentos que el sistema necesita. Los trámites de alta de números y mensajería pueden sumar un par de semanas: es lo único que no depende de nosotros.
Somos una empresa joven, así que en lugar de un muro de logotipos que no tenemos, aquí está exactamente qué construimos para tres negocios y qué cambió para ellos.
Los recordatorios de cita se mandaban a mano, cuando alguien de recepción tenía un rato. Las campañas a pacientes antiguos estaban siempre en la lista y no salían nunca.
Recordatorios automáticos de todas las citas y campañas segmentadas a su base de pacientes, por WhatsApp, desde el número de la propia clínica y con su calendario de envíos.
Los recordatorios salen solos, y escribir a los pacientes antiguos dejó de depender de que alguien encontrara un hueco.
Ver la web para clínicasLas facturas de proveedores llegaban por correo y en papel, y alguien tenía que leerlas y meterlas a mano, línea por línea.
Un sistema que lee cada factura, saca el proveedor, los importes y las fechas, los comprueba y lo archiva donde el equipo espera encontrarlo.
Recuperaron más de 10 horas al mes de trabajo administrativo.
Los pacientes escribían a cualquier hora con preguntas que ya había contestado cien veces, y las respuestas esperaban a que terminara de pasar consulta.
Un asistente que responde con su tono, sus protocolos y sus documentos, y le pasa a él directamente todo lo que tenga criterio clínico.
Dejaron de perderse consultas por tardar en contestar.
Pregúntanos en la llamada y te contamos cualquiera de ellos por dentro, incluido lo que no salió bien a la primera.
No. No compras un producto con su usuario y su manual. Construimos un sistema alrededor de tu empresa: tus servicios, tus precios, tus documentos, tus herramientas. Funciona sin ruido dentro de lo que ya usas, y nosotros lo mantenemos en marcha. Lo que es igual para todos los clientes es el método, no el resultado.
No. Nos conectamos con lo que ya usas. Si alguna herramienta no permite conexión, te lo decimos antes de firmar, no después, y trabajamos con lo que sí pueda exportar. Cambiar tus sistemas nunca forma parte del trato.
Alguno lo nota. A casi nadie le importa, porque lo que quiere es una respuesta rápida. Se presenta con el nombre de tu empresa, escribe como escribe tu equipo y nunca dice ser una persona. Si alguien lo pregunta directamente, lo dice y pasa la conversación.
Solo habla de lo que le has dado: tus servicios, precios, condiciones y documentos. Fuera de ahí no rellena huecos; para y pasa la conversación a una persona. Además, las dos primeras semanas leemos todas las conversaciones una a una y ajustamos lo que haga falta.
Tuyos. Los números de teléfono, las cuentas de mensajería y las de las herramientas se abren a nombre de tu empresa y con tu método de pago. Nosotros tenemos acceso técnico para operar el sistema, y ese acceso se retira el día que lo pidas. Tus documentos y los datos de tus clientes son tuyos, se usan solo para tu sistema y no entrenan modelos públicos.
Normalmente de dos a cuatro semanas desde el plan aprobado. De vosotros necesitamos acceso a las herramientas, los documentos que el sistema necesite y una sesión de trabajo para entender cómo trabajáis de verdad. Después del arranque, alrededor de una hora al mes.
Antes de construir nada recibes un plan por escrito con lo que hace el sistema, lo que no hará nunca y lo que cuesta. Si los números no se sostienen, te lo decimos en la llamada y no hay nada que cancelar. Una vez en marcha, ves todas las conversaciones, así que lo sabrás en semanas, no en trimestres.
Construimos y operamos estos sistemas para empresas de Estados Unidos, y funcionan en tu zona horaria, con tus horarios y tus festivos, no los nuestros. Nuestra jornada se solapa con vuestras mañanas en la Costa Este, que es cuando se hacen las llamadas. Todo lo demás va por escrito: plan, informes y cambios.
Cuéntanos en la llamada bajo qué normas estáis, ya sea HIPAA para datos de salud, leyes estatales de privacidad o vuestros propios contratos. Te diremos con claridad qué partes podemos construir dentro de esas reglas, cuáles necesitan otro montaje y cuáles no vamos a tocar. Preferimos descartar algo antes que prometer un cumplimiento que no hemos comprobado.
La construcción es un precio cerrado y el sistema una mensualidad. Cualquier permanencia va escrita en el plan antes de firmar, así que nunca te enteras después. Lo que has pagado es tuyo: las cuentas, el número, los datos y las conversaciones.
Cuéntanos dónde se acumula el trabajo y te decimos si un sistema lo arregla, qué haría falta y cuánto costaría. Si no merece la pena construirlo, te lo diremos.
Escríbenos por WhatsAppTambién por correo: contacto@starvyin.com